lunes, 9 de mayo de 2011

PROPORCION

La proporción se refiere a la justa y armoniosa relación de una parte con otras o con el todo. Esta relación puede ser no solo de magnitud, si no de cantidad o también de grado.
El propósito de todas las teorías de proporción es crear un sentido de orden entre los elementos de una construcción visual. Fundamentalmente cualquier sistema de proporcionalidad es, por consiguiente, una razón característica, una cualidad permanente que se trasmite de una razón a otra. Así pues, un sistema de de proporcionalidad establece un conjunto fijo de relaciones visuales entre las partes de un edificio, y entre estas y el todo. Aunque estas relaciones no se perciben de inmediato por el observador fortuito, el orden visual que generan puede sentirse, asumirse o, incluso, reconocerlo a través de una experiencia reiterada. Transcurrido un periodo de tiempo seremos capaces de ver el todo en la parte y la parte en el todo.
Los sistemas de proporcionalidad van mas allá de los determinantes funcionales y tecnológicos de la forma y del espacio arquitectónico, para proporcionar una base racionalmente estética de su dimensionado. Tienen el poder de unificar visualmente la multiplicidad de elementos que entran en el diseño arquitectónico, logrando que todas las partes pertenezcan a la misma familia de proporciones. Introducen un sentido del orden y aumentan la continuidad en una secuencia espacial y, además, son capaces de determinar unas relaciones entre los elementos externos e internos de un edificio.
 SECCION AUREA
Se puede definir geométricamente como un segmento rectilíneo dividido de manera que la parte menor es a la mayor como esta lo es al total. Los griegos descubrieron su importante cometido en la proporción del cuerpo humano. Al creer que el hombre y los templos debían de pertenecer a un orden universal más elevado, en la misma estructura de los templos se ponían de manifiesto estas proporciones.
Cualquier progresión  que se base en la sección áurea será, al mismo tiempo, aritmética y geométrica.
LOS ÓRDENES
Para los griegos y los romanos de la Antigüedad clásica, los órdenes, en la proporción de sus elementos, representan la expresión perfecta de la belleza y la armonía. La unidad básica de las dimensiones era el diámetro de la columna. A partir de este módulo se deducían las dimensiones del fuste, del capitel, de la base, del entablamento, en definitiva, del más mínimo detalle. El espacio de separación entre las columnas, llamado intercolumnio, se basa también en el diámetro de las mismas.
Puesto que el tamaño de las columnas variaba con el del edificio, los órdenes no se apoyaban en una unidad constante de medida. La intención era, preferentemente, asegurar que todas las partes de cualquier edificación estuvieran proporcionadas y en armonía entre sí.

TEORIAS RENANCENTISTAS
Los arquitectos del renacimiento, creyendo que sus edificios debían pertenecer a un orden más elevado, volvieron al sistema matemático griego de la proporcionalidad. Tal como los griegos concibieron la música como la geometría expresada en sonidos, así los arquitectos renacentistas creyeron que la arquitectura eran las matemáticas traducidas en unidades espaciales. Con la aplicación de la teoría pitagórica de los medianos a las razones entre los tiempos de la escala musical griega, estos arquitectos elaboraron una progresión ininterrumpida de razones, base de las proporciones de su arquitectura. Estas series de progresiones se manifestaban en las dimensiones de una habitación o de una fachada y en las proporciones que, interrelacionadas, se percibían en una secuencia espacial o en la totalidad de una planta.
EL MODULOR
Le Corbusier desarrollo su sistema de proporcionalidad, el Modulor, para ordenar “las dimensiones de aquello que contiene y de lo que es contenido”. Consideró los medios de medida de los griegos, egipcios y otras civilizaciones como algo “infinitamente rico y sutil, pues formaban parte de las matematicas del cuerpo humano, agil, elegante y solido, fuente de la armonía que nos mieve, la belleza”. Por consiguiente asento su medio de medición, el Modulor, en las matematicas (las dimensiones estéticas de la sección áurea y la serie de Fibonacci) y en las proporciones del cuerpo humano (las dimensiones funcionales).
Para Le Corbusier, el Modulor no era una simple serie numérica provista de una armonía intrínseca, si no un sistema de medidas que podía gobernar sobre las longitudes, las superficies y los volúmenes, y “mantener la escala humana en todas partes”. Podía “prestarse a infinidad de combinaciones, garantizar la unidad en la diversidad… el milagro de los números”.
EL KEN
En el Japón y durante la Edad Media se implantó otra medida, el Ken. Aunque al principio sólo se utilizaba para designar la separación entre dos columnas y no tenía una dimensión fija, muy pronto esta unidad se normalizo para aplicarse en la arquitectura residencial. A diferencia del módulo de los órdenes clásicos, el diámetro de la columna, que variaba en cada construcción, el Ken pasó a ser una medida absoluta.
No obstante, el Ken no fue únicamente una medida para la construcción de edificios, sino que evolucionó hasta ser módulo estético que rigio la estructura, los materiales y el espacio de la arquitectura japonesa.
Con la trama modular del Ken se instauraron dos métodos de diseño. En el método Inaka-ma, la trama del Ken (6 Shaku) determinaba la separación entre los ejes de las columnas.
En una vivienda típicamente japonesa, la trama Ken rige la estructura y la secuencia aditiva, de espacio a espacio, de las diferentes habitaciones. Las medidas del módulo, relativamente pequeño, posibilitan la deposición de espacios rectangulares, de manera totalmente libre según modelos lineales, agrupados o arbitrarios.
PROPORCIONES ANTROPOMORFICAS
Los sistemas antropomórficos de proporcionalidad se basan en las dimensiones y en las proporciones del cuerpo humano. Los arquitectos del Renacimiento veían las proporciones de la figura humana como la reafirmación de que ciertas razones matemáticas son reflejo de la armonía universal, en cambio, los métodos antropomórficos no persiguen unas razones abstractas o simbólicas, sino unas razones funcionales. Se proclama, en teoría, que las formas y los espacios arquitectónicos son contenedores o prolongaciones del cuerpo humano y que, por lo tanto, deben de estar determinados por sus dimensiones.
Las dimensiones y las proporciones del cuerpo humano influyen en la proporción de los objetos que manejamos, en la altura y en la distancia donde situar los objetos que intentamos alcanzar, asi como en las dimensiones del mobiliario que utilizamos para sentarnos, trabajar, comer y dormir. Hay que distinguir entre nuestras dimensiones estructurales y las necesidades dimensionales que resultan del modo de coger un objeto de un estante, de sentarnos en la mesa, de bajar unos cuantos escalones o de relacionarnos con otras personas. Son estas dimensiones funcionales las que varían según sea la naturales de la actividad en cuestión del status social.
Las dimensiones del cuerpo humano, junto a los elementos usados en un edificio, tienen también ascendiente en el volumen de espacio que precisamos para movernos, actuar y descansar. El ajuste entre la forma y dimensiones de un espacio y las dimensiones corporales propias puede ser de tipo estático, como cuando nos sentamos en una silla, nos apoyamos en una barandilla o nos acomodamos en un rincón de habitación, o bien e tipo dinámico, como, por ejemplo, el que se produce al entrar en el vestíbulo de un edificio, al subir una escalera y al circular por las habitaciones y salas de una casa. Un tercer tipo de ajuste consiste en como un espacio acomoda nuestra exigencia de mantener las distancias adecuadas entre personas y de ejercer control sobre nuestro espacio personal.



ARMONIA Y CONTRASTE
Material:
-4  cuadrados de ilustracion (uno de cada tamaño) en blanco y negro. (18 piezas).

Para lograr una armonia hice dos conjuntos invertidos uniendolos para crear uno solo, es decir, el conjunto de la derecha es el mismo que el de la izquiera pero invertido. Asi mismo el contraste se encuentra en los elementos verticales de color negro a la izquierda y los blancos en el de la derecha. Los horizontales blancons a la izquierda mientras que a la derecha son negros.


SIMETRIA
Material: Dos piezas de cada tamaño ( 36 en total).




Para marcar un poco mas la simetria coloqué al lado izquiero todos los elementos de color negro y al lado derecho todos los de color blanco. Al igual, los mismos elementos que tengo al lado derecho, estan al lado izquierdo creando un recorrido simetrico en una misma proporcion.


MOVIMIENTO

Material:
El resto de las 180 piezas recortadas en cartulina ilustracion.


El movimiento lo representé uniendo las piezas cortadas de acuerdo a la seccién aurea para crear diferentes cubos y volumenes para dar una sensacion de que se mueven, igualmente jugué con las dimensiones y los espacios para reforzarla.

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